Cuando la Soberbia nos lleva al Fondo del Mar: La lección del Faraón

El Faraón y el orgullo del corazón "Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros." (1 Pedro 5:6-7) El orgullo y la obstinación nos roban la paz. Quien se resiste a la voz de Dios termina perdiéndolo todo: su tranquilidad, su control y, finalmente, aquello que más ama. Faraón es el ejemplo más claro de esto que acabo de decir: Este hombre endureció su corazón hasta perder la razón y, en su rebeldía, destruyó su familia y su nación. En la noche más oscura, pagó el precio más alto: la vida de su primogénito, su sucesor. Esta historia es más que un relato del pasado; es una advertencia viva para nuestras vidas. La arrogancia nos convierte en espejos deformados, donde solo vemos nuestro reflejo distorsionado. El orgullo nos hace persistir en la idea de que solo nosotros tenemos la razón, negándonos a escuchar consejos y a aceptar corrección. Nos cerramos...