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COMO ENFRENTAR LOS TEMORES ACTUALES 🫣 ¿A QUIÉN DEBEMOS TEMER

Gloria a Dios por su gracia infinita y su Palabra bendita que en la hora más oscura se transforma en la luz más pura.  Aquí estoy escribiendo una vez más en mi cuaderno de Bitácora después de un tiempo largo sin registrar nada. Estamos viviendo tiempos duros, tiempos de dolor, tiempos donde la sombra oscura de una tercera guerra mundial aterroriza a mas de uno en la sociedad. He compartido un video en mi canal hablando justamente sobre el temor y a quién debemos temer en verdad. Ver Video: 👉 A quién debemos temer  Cuando el temor me hace temblar y me quiere detener en mi diario navegar, me hace bien escuchar las Palabras de mi Buen Capitán:  “Yo Soy… No temáis.” "Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!"(Mateo 14:27) Es como si me dijera: “No temas marinero, yo sigo al mando del velero.” La situación me asusta, pero me anima recordar que Dios no me ha desamparado y nunca jamas lo hará. Querida alma marinera que por el mar de la vida nav...

El nuevo mandato de Jesús

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  A.M.A. A nota... ✍🏻  M edita... 🤔  A plica... 💕 La cita de hoy nos lleva a pensar en el mandamiento que fue dejado por Jesús para todos los que pertenecen al grupo íntimo de sus discípulos. Simplemente dice: ÁMENSE. Pero lo difícil es ponerlo en práctica. ¡Cómo nos cuesta amar, no solo de palabras sino en hechos y en verdad! Es conocida una cita de Agustín que dijo: "Ama y haz lo que quieras." Pienso que lo dijo porque sabía muy bien que cuando amas con un amor real, todo lo que haces a nadie le hará mal. La verdad que debemos recordar hoy es esta:  El amor es el único idioma que no necesita traducción, solo se entiende con la demostración. Ten presente que lo importante no es la cantidad de citas que anotamos, cuánto de la Biblia sabemos, sino cuánto amor genuino mostramos. Te dejo un abrazo 🤗  Hasta la próxima. Gerwuer

A menos que …

Mañana seguiré andando por la misma senda en la que he venido andando, a menos que decida hoy cambiar de rumbo. Mañana seguiré siendo el mismo que hasta ahora he sido, a menos que deje que Dios transforme mi corazón. Mañana estaré en el mismo trabajo, con las mismas rutinas, a menos que elija vivir con un propósito eterno. Y sí, mañana podría terminar perdido para siempre, a menos que hoy crea en Jesús, el único camino al cielo. El “a menos que” es una puerta abierta. Es el instante donde la historia puede cambiar, el momento en que la fe puede despertar. Así le pasó a Andrés, el hermano de Pedro. Él era discípulo de Juan el Bautista, hasta que un día escuchó a Juan decir: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.”  (Juan 1:29) Andrés entendió que debía dejar todo atrás y seguir a Jesús. Esa decisión cambió no solo su vida, sino también la de muchos otros que conocieron al Salvador gracias a su testimonio. La diferencia entre seguir igual o comenzar de nuevo está e...

Firme, a pesar de todo.

«Cualquiera, pues, que oye estas palabras mías y las hace, le compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.» Mateo 7:24-25 Jesús no prometió una vida sin tormentas. Prometió firmeza en medio de ellas. En este mar de la vida por el que todos navegamos, vendrán tempestades que nos azotarán sin piedad. Algunos días el cielo se cerrará y apenas veremos el horizonte. Nadie escapa a eso: la angustia, la pérdida, el dolor. Sabiendo que las tormentas son inevitables, lo más sabio no es temerles, sino asegurarnos de tener un buen fundamento. Me conmueve lo que escribió Arthur Jackson sobre este mismo tema: «La vida no es “a prueba de tormentas”, pero construirla sobre Jesús y sus enseñanzas cambia las cosas. Los que se niegan a aceptar a Cristo son más vulnerables ante las tormentas. Pero los que escuchan sus palabras estarán firmes: “Descendi...

¿De qué sirve ganar el mundo entero y perder el alma?

“Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma?” (Marcos 8:36) Hoy escribí esta cita de Jesús en mi cuaderno y me detuve a pensar. ¿De qué sirve afanarse por alcanzar todo lo material, por vivir en abundancia y éxito terrenal, si al final se pierde lo principal? ¿Qué provecho hay en ganar tanto dinero, tanta fama, tanto poder, si al final del camino el alma se encuentra vacía y perdida? Los seres humanos vivimos corriendo detrás de cosas que se acaban: logros, posesiones, reconocimiento. Parecen urgentes, pero no llenan el vacío más profundo. Jesús, con una sola pregunta, desenmascaró nuestra carrera sin sentido: “¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” El alma se pierde cuando se olvida de su Creador, de Aquel que sopló en ella aliento de vida. Se pierde cuando el deseo de tener reemplaza el deseo de ser, cuando el miedo a soltar lo pasajero pesa más que la confianza en el Dios eterno. Pero el alma también puede salvar...