La única manera de llegar a buen puerto.
“Avanzar por fe es confiar en la Voz de nuestro Buen Capitán, y mover el timón según su indicación, aún sin ver, creemos que Él sabe lo que es mejor hacer”
Gerwuer
Comienzo a recorrer un nuevo día navegando por este mar de la vida.
Siempre llevo a mi lado La Biblia, al abrirla puedo escuchar la voz del Capitán que me guía con seguridad.
Hoy he leído en Deuteronomio 5, donde Dios declara con autoridad:
“Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí…”
(Deuteronomio 5:6-7)
Dios nos deja saber quién es él y se presenta como »El Poderoso Libertador«, el que sacó a su pueblo de la esclavitud. Sin embargo, a pesar de haber visto su poder, los israelitas constantemente se inclinaban hacia los ídolos, buscando seguridad en lo que podían ver y tocar. Pero, como sabemos, la fe no es clamar a una figura de yeso ni aferrarse a algo hecho por manos humanas. La fe es confiar en lo que Dios ha dicho y esperar en su Palabra.
Recuerda esto
La fe es confiar en la Voz de nuestro Buen Capitán, seguir su consejo en altamar, creyendo que Él nos guía con seguridad.
Si seguimos leyendo, Dios nos advierte:
“No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy el Señor tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.”
(Deuteronomio 5:8-10)
Dios no quiere que pongamos nuestra confianza en cosas visibles, sino en Él. La fe no es aferrarse a una imagen, sino creer en su Palabra, aun cuando todo a nuestro alrededor parezca incierto. Él es el Capitán que nos guía en este mar de la vida.
A veces, la noche es oscura, la niebla nos impide ver el rumbo, las tormentas nos llenan de miedo. Pero si afinamos nuestro oído y escuchamos su voz, llegaremos al puerto que él nos prometió.
Los marineros del Velero que navega rumbo al cielo avanzamos por fe, sabemos bien en quién hemos creído y estamos convencidos que con Él estamos en el buen camino.
Como dijo el autor de la carta a los Hebreo:
“Es, pues, la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
(Hebreos 11:1)
Tener fe es proceder conforme a lo que Dios, en Su Palabra, nos ha indicado, aunque el camino sea muy angosto y esté poco transitado.
Martín Lutero lo expresó así:
“La fe es una viva e inconmovible seguridad en la gracia de Dios, tan cierta de Su favor que un hombre moriría mil veces por ella.”
Martin Lutero
(1483 - 1546)
La pregunta para hoy es:
¿En qué o en quién estás poniendo toda tu confianza?
¿Quién está al mando de tú embarcación?
Si realmente crees en Dios, tu vida debe reflejarlo. No dejes que la duda, el miedo o la dependencia de lo visible te desvíen del verdadero camino. Hoy es el día para anclar tu fe en Cristo, confiar en su dirección y seguir su voz hasta el final.
Decide hoy caminar por fe y no por vista.
Gracias por acompañarme en este recorrido.
Soy Gerwuer y aquí me despido.
Hasta la próxima, si Dios lo permite!
Comentarios
Publicar un comentario
Libro de Visitas:
Muchas gracias por dejar tu comentario.