AMIGOS, como uña y carne: unidos e inseparables.

Los amigos así, los que son como uña y carne, son unidos e inseparables.

“Yo y el Padre UNO somos”Juan 10:30

¡Qué hermoso es despertar y poder pasar un tiempo a solas escuchando la voz de mi Buen Capitán!

Debo decir que hoy el Señor me despertó mucho antes de que saliera el sol. Sí, es verdad, su voz en mi mente comenzó a resonar mucho antes de que el gallo, desde la otra orilla, pudiera cantar.

Primero fue como un murmullo, no entendía que Él me hablaba, pero de pronto, el eco de Su Palabra retumbó con mayor intensidad y tuve que despabilarme.

Tan solo una frase vino a mi mente y la anoté de inmediato:

Esto fue lo que escuché:

"Yo y el Padre UNO somos"

Me quedé pensando...

"Yo y el Padre uno somos"

Como dije, fue una sola oración, un solo pensamiento, pero luego mi mente ya no pudo seguir durmiendo.

Quien escucha la voz de Dios en la noche oscura, despertará a la realidad, sin ninguna duda, aunque el resto de la humanidad siga durmiendo sin premura.

Jesús dice en Juan 10:30:

"Yo y el Padre uno somos."

¿Entiendes lo que Jesús está diciendo?

"Yo y el Padre...

El Padre y yo...

Los dos somos uno,

aunque también seamos dos.

Y entre nosotros dos está el Espíritu Consolador.

Juntos, los tres somos el mismo Dios."

Jesús está declarando una verdad inmensa, presta atención:

Jesús y el Padre uno son. Aunque distintos en persona, están perfectamente unidos en esencia, propósito y amor. Y aunque en este pasaje no se mencione explícitamente, el Espíritu Santo, que también es Dios, participa de esta misma relación. Los tres son uno, aunque se mencionen dos.

Cuidar esta relación es esencial; fue la clave para que Jesús cumpliera su misión redentora en la Tierra. Entiendo que sin esta unidad inquebrantable entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, su obra no hubiera sido posible.

Entonces, me vino una pregunta:

¿Cómo es mi relación con el Padre Celestial, quien me llamó y me puso donde ahora estoy?

¿Entiendo la importancia de tener amistad con las tres personas de la Trinidad y cultivar la buena relación con los hermanos en comunión?

Jesús nos dejó saber que sin Él, nada podemos hacer:

"Separados de mí ustedes no pueden hacer nada" (Juan 15:5)

Pero, si lo vemos en sentido contrario, también podemos afirmar:

"Si ustedes permanecen unidos a mí, no hay nada que no puedan hacer."

Aquí está la clave de una vida fructífera y con impacto eterno:

Vivir en unidad con Cristo nuestro Salvador, con el Padre nuestro Dios, y con el Espíritu Santo nuestro Consolador.

¿Recuerdas la frase que me despertó esta mañana? 

"Yo y el Padre UNO SOMOS."

Ahora, te pregunto:

¿Puedes decir que eres uno con Dios?

Tal vez te suene imposible de alcanzar. Somos pequeños, débiles y pecadores. ¿Cómo podría un ser imperfecto estar unido al Dios santo y todopoderoso?

Permíteme contarte una experiencia personal:

Tengo un amigo entrañable, Marcelo Fabián Acosta. 

German Wursten y Marcelo Acosta 

Nos conocimos en la adolescencia y entablamos una hermosa y profunda amistad. 

Con Marcelo compartimos hermosos momentos de alegría, como también momentos de profunda tristeza.  

Lo interesante es ver que, por fuera, somos completamente distintos, pero por dentro somos iguales.

German Wursten y Marcelo Acosta en la INAC Parana 

Jesús nos unió para llevar Su mensaje a todo lugar y a todo corazón.

En la actualidad nos separan miles de kilómetros, sin embargo seguimos pendientes el uno del otro. La vida nos ha llevado por caminos diferentes, pero seguimos unidos entrañablemente.

Lo más maravilloso es ver que, los dos, hemos creado fuertes lazos de amistad con Dios, por lo tanto yo diría que hemos formado lo que Salomón en la Biblia llama un “Cordón de tres dobleces” (Eclesiastes 4:12) Una relación de amistad que no se puede cortar con tanta facilidad.

El vínculo que nos une no se rompe en la distancia terrenal porque hay una conexión espiritual y celestial: por nuestras venas corre la sangre del mismo Capitán. 

Ahora Marcelo está sirviendo al Señor junto con su familia en una iglesia en Argentina, ayudando a otros a tener esta misma clase de relación con el Señor.

Seguramente conoces la expresión “como uña y carne”. Te puedo asegurar que:

La amistad verdadera une a dos personas de tal manera que llegan a ser como almas gemelas. 

Ahora bien, lo que debes entender y creer es que Dios anhela tener esa misma clase de relación contigo.

Desde el principio, el Señor, buscó tener amistad con el ser humano. Primero vemos que se paseaba con Adán en el huerto del Edén y luego anduvo caminando con Enoc de tal manera que, un día, simplemente se lo llevó para estar con Él. (Génesis 5:24). 

Dios se agradó de Noé y lo guió para salvar a su familia. Llamó a Abraham: “Mi amigo” (Isaías 41:8) y estableció un pacto con él. También se presentó a Moisés y tuvo grandes conversaciones con él, hasta le confió las tablas de la ley. Dios le hablaba cara a cara, mantuvo esa clase de amistad que no se iguala. (Exodo 33:11).

David también lo conoció de cerca y Daniel confió en Él en tiempos de prueba. Y por último tenemos a Juan, el discípulo amado, quien respondió con fidelidad a esa amistad que Jesús le ofreció, y fue el único que permaneció a su lado cuando el Señor murió en la cruz clavado.

Como ves, Dios siempre ha deseado tener una amistad genuina con nosotros. 

Su palabra dice:

"La comunión íntima de Dios es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto." 

(Salmo 25:14)

La buena noticia es que Dios se acerca hoy a ti y te ofrece comenzar una amistad verdadera. Jesús extiende sus brazos desde la cruz y te llama. No solo para salvarte, sino para caminar contigo cada día. Para que, como Él, también puedas decir:

“Yo y el Padre uno somos”.

Dime... ¿Responderás a Su llamado?

Hoy puedes comenzar una amistad con Dios, una relación cercana y profunda, basada en la comunión diaria y en la confianza absoluta en Él. No hay privilegio más grande que caminar con el Dios del universo y conocer su corazón.

Mientras reflexionaba sobre la amistad, y escribía todo esto que ahora estás leyendo, recibí un mensaje de una persona con la que poco a poco se van estrechando lazos de amistad. Su nombre es Heinz Hund.

German Wursten y Heinz Hund

Heinz viene de familia Alemana pero nació en Chile. Siendo un joven se trasladó a Alemania, una tierra fría y dura donde a muchos les cuesta hacer buenos amigos.

Heinz, sin saber nada de lo que yo estaba escribiendo, me envió un mensaje con la canción titulada: "Los Amigos así" 

Está canción la interpreta José Luis "El Puma" Rodríguez y luego de escucharla, por mis mejillas comenzaron a rodar las lágrimas.

La letra comienza diciendo: 

“Los amigos así como tú, como yo de toda la vida pocas veces se ven como tú, como yo y nunca se olvidan..."

Más adelante la letra dice:

“Nuestra vida es así, viajar, cantar es nuestro destino, a veces llorar, a veces reír, seguir el camino.”

Termina diciendo: 

“Y al final los amigos no se olvidan de sus amigos”

Esta letra me emocionó y me recordó el valor de la verdadera amistad, aquella que no se basa en la distancia ni en el tiempo, sino en la conexión profunda del corazón. 

De la misma manera, Dios nos ofrece una amistad eterna y fiel, una relación que trasciende lo terrenal.

Al final, todo esto me recordó que: 

Jesús no se olvida de sus amigos, no se olvida de nosotros, los que le seguimos, los que le amamos y le servimos. Jesús volverá a buscar a todos sus fieles amigos.

Mi pregunta para ti, que ahora estás leyendo todo esto, en este preciso momento, es la siguiente:

 ¿Eres uno de los amigos de Dios?

Tal vez has recibido este mensaje porque algún otro amigo te lo reenvió. Te aseguro que su intención es que conozcas a Jesús como tú buen Salvador. 

¡Busca hoy mismo a Jesús y experimenta la alegría de tener una amistad eterna con el Creador!

El día final se acerca. Y cuando llegue ese momento, Jesús ya no será un amigo para aquellos que lo rechazaron. Él, quien hoy te ofrece su amistad, también será el Juez que ejecutará justicia sobre aquellos que despreciaron su mensaje.

Vuelve a leer y considerar todo lo que he mencionado. Recuerda que Jesús extiende ahora sus brazos.

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera.

Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió... esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna, y yo mismo lo resucitaré en el día final.“

(Juan 6:37-40)

Que creas en este mensaje es mi gran deseo porque entonces, sin duda, nos veremos en el cielo.

Soy Germán Esteban Wursten Elmer, aunque algunos amigos ya me conocen por Gerwuer ⛵️

Hasta la próxima, mi querido navegante, si es que el Señor no viene antes.

Nota final: Aquí te dejo la canción que me compartió Heinz Hund.

No dudes en compartir con otras personas esta reflexión y por favor cuéntame si ya tienes esta clase de amistad con Dios... 

Los amigos así ...




Comentarios

  1. Excelente Gerwuer!!! El Señor te bendiga grandemente

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  2. Hermosa reflexión de la amistad.Fue de bendición Gracias

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